Mirando

Caminar por la calle en diferentes horarios puede llegar a ser un ejercicio interesante, mas para la mente que para el cuerpo. Los horarios de recambio de transeúntes, cuando la vida agitada, el vaiven de personas haciendo compras, entrando y saliendo de negocios y oficinas, se va apagando y las luces que parecian tan brillantes se vuelven amarillas y de a poco el paisaje de las veredas va cambiando, en ese momento, hasta el aire es diferente.Caminar o simplemente mirar ese momento hace que nos sintamos extraños en nuestro propio mundo, en nuestro centro, en nuestras queridas veredas. El mundo deja de girar de a poco y comienzan a salir nuevas personas, nuevos rostros, conversaciones renovadas y miradas lejanas.

Tal vez no todos lo vean así, tal vez solo yo me siento en ese banco y miro la gente pasar, tal vez no sea mas que mi imaginación que cansada de tanto ruido y transito se toma un descanso….

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